22 de Octubre
08:50
Había bajado a la cafetería a tomarme un cortado
“bendecido”, como todas las mañanas, mientras leía el periódico con
tranquilidad.
En uno de los televisores estaba puesto un canal de
música, donde ponen videoclips y una especie de ranking de las canciones más
votadas. La camarera se quedaba a veces distraída cuando sonaba alguna canción
que le era conocida.
A primera hora no tenía nadie en la consulta, así
que daba un poco igual si llegaba más temprano o más tarde. Mónica llegaría a
su hora, como siempre, y le estaría esperando con una sonrisa.
En otro televisor, estaban puestas las noticias del
canal principal. Un cartel de “última hora” pasaba por debajo de la pantalla,
informando sobre un suceso en el aeropuerto.
Me levanté, pagué el café y salí por la puerta en
dirección a mi consulta.
10:00
Tumbado en la cama, mirando al techo y dando
vueltas. Me había pasado toda la noche jugando a la PS3, pero sigo sin poder
dormir.
La habitación/salón/cocina/entrada donde estaba
viviendo apenas tenía unos cuantos metros cuadrados. La cocina estaba a un
lado, había un sofá, una cama, el televisor y la PS3. El otro cuarto que había
en la casa era el baño. Me levanto y enciendo la tele mientras me dirijo al
aseo para vaciar la vejiga. El televisor se enciende por defecto en el primer
canal, donde estaban dando una noticia de última hora.
Con el sueño que tenía, solo pude llegar a escuchar
las palabras aeropuerto, accidente y cerrado. Me importaba bien poco lo que
podía pasar ahí afuera. Yo solo quería quedarme en mi casa y ya está.
12:55
Me levanté con una resaca de la hostia, en mi cama,
al lado de mi churri. Me di cuenta en ese momento que habían cristales por el
suelo, quizás de alguna botella, y que la habitación estaba hecha un desastre…
¿Qué mierda hicimos anoche para dejarlo todo así? Bah, al infierno, ya lo
limpiará ella…
Después de ir al cuarto de baño y orinar con
escozor, me fui vistiendo para llegar al Pub y limpiar lo que se pudiera. A
estas horas tan tempranas no iba a venir ningún cliente, pero tendría que estar
todo listo para la noche.
Terminé de vestirme, bajé hasta calle y me subí a mi
coche. Encendí la radio, y como no, la emisora que estaba puesta no es la que
yo quería. Seguro que esa zorra había vuelto a tocar las sintonías. Estaban
dando las noticias en ese momento, algo sobre el aeropuerto o puerto…yo que sé.
Puse una emisora de rock y me fui con el coche unas
cuantas manzanas más allá, donde estaba el Pub. Odio ir caminando.
14:05
Había comenzado ya mi turno de trabajo en el bar.
Nada más entrar, ya habían bastantes mesas llenas, de gente que había ido allí
a comer. Sobretodo trabajadores de una obra cercana, un descampado el cual se
iba a convertir en nuevas viviendas. Yo iba bien arreglada, como siempre, con
mi nuevo peinado y mis uñas color azul brillante.
Me puse a atender las mesas y a ir sacando la comida
de los clientes. En uno de los televisores, estaba puesto el canal de música.
¡Menos mal! Nuria le había tocado turno de mañana, así que lo más seguro es que
lo hubiera puesto ella. Me alegro, ya estoy cansada de estar viendo siempre las
noticias o el fútbol.
De hecho, en el otro televisor estaban dando ya las
noticias, aunque era muy temprano para que empezaran porque hasta las 15:00 no
comienzan. Estaban dando una última hora, sobre un accidente en el aeropuerto
cercano a la ciudad. Parecía que habían cerrado el aeropuerto por algún motivo.
¡Estupendo! Ahora a ver donde nos vamos mi novio y
yo este fin de semana que tengo libre. Teníamos pensado hacer algún viajecito
rápido en avión, pero con el aeropuerto cerrado, eso ya no sería posible.
Además, mañana me toca el turno de la mañana, por lo
que tendré que madrugar para arreglarme…Que pereza.
21:20
Llegaba ahora a casa tras haber estado tomando algo
con Mónica. Ella quería venirse esta noche a mi apartamento, pero le dije que
tenía trabajo por adelantar. No me gusta que se acostumbren a que cada vez que
quieran echar un polvo, les diga que sí.
Apenas tuve tiempo de cenar algo rápido, poner el
televisor y mirarme algunos informes. En la tele hablaban sobre lo que había
pasado en el aeropuerto. Estaba ya en todos los canales, y parece que lo habían
cerrado pero las autoridades no querían dar ninguna información al respecto.
Con la vista ya cansada, apagué el televisor y me
fui a dormir. Mañana iba a ser un día duro.
23 de Octubre
03:20
Rebuscaba entre los contenedores algo que pudiera
vender a algún chatarrero o alguna mesa para alguno del arroyo. Pero no
encontraba nada de valor. Estaba siendo unos días bastante duros. La Policía
estaba ahora más atenta, así que era complicado acercarse a algunos turistas y
robarles las carteras. A este paso, me tocaría volver a intentar robar en
algunas de las casas de la zona nueva, pese al riesgo que conlleva.
Como no encontraba nada, me retiré ya a dormir un
rato, debajo de uno de los puentes que cruzan el rio. Bajaba por la ladera,
intentando no tropezarme con alguna piedra porque no había mucha luz que
digamos.
El Ayuntamiento quiere ahorrar costes, así que a
cierta hora de la noche, las farolas de esta zona se apagan y no se ve nada.
Cuando estaba llegando al puente, vi a una persona
agazapada, haciendo un ruido como si estuviera comiendo algo. Es muy frecuente
encontrarte a otras personas que quieren dormir o comer debajo del puente. No
quería molestarle en su cena de madrugada, así que me fui hacia la otra
dirección, a buscar una zona lisa donde poner el saco y dormir unas horas. Pero
cuando estaba pasando al lado de esta persona, levantó la cabeza como si
acabara de escuchar mi presencia. En una posición más propia de un animal que
de una persona, en cuclillas, giró su cabeza hacia mí y vi algo en sus ojos que
no era normal. No había ninguna luz en esa zona, ninguna farola ni tampoco es
que la Luna brillara con intensidad esa noche. Sin embargo, sus ojos brillaban
de una forma fantasmal, con un resplandor blanco que no había visto antes.
Me disculpé por si le había asustado o molestado mi
presencia, pero no pareció importarle mucho. Se puso en pie y comenzó a caminar
hacia mí, con los brazos extendidos y profiriendo unos gemidos que me ponían
los pelos de punta. Cogí una piedra del suelo y le advertí de que no se
acercara más si no quería que se la lanzara. Siguió con su avance, sin
detenerse, así que no tuve más remedio que lanzarle una piedra. Le golpeó en la
cabeza, pero eso no le detuvo. Ni siquiera lo tumbó en el suelo, siguió
avanzando.
Yo retrocedía cada vez más, buscando más piedras que
lanzarle. Encontré otra, un poco más grande, y se la tiré. Le golpeó en el
pecho, pero nada. No se detenía, seguía avanzando. Como si oliera a su presa
cada vez más cerca, empezó a andar mucho más deprisa. Salí corriendo para
intentar que no me alcanzara. Eché la vista atrás para ver si me perseguía,
pero no se puso a correr detrás de mí. Seguía caminando, sin detenerse, pero no
echaba a correr.
Cuando miré hacia delante, dos individuos más como
aquel estaban enfrente mía. También venían andando, profiriendo gemidos, con
aquellos ojos brillando. Miré a mi derecha y subí por la ladera como podía. En
esta zona estaba más inclinado, así que tendría que tener cuidado de no
resbalarme porque caería justo donde estaban mis perseguidores. Cuando estaba
ya casi arriba, podía escucharles debajo de mi, intentando subir la ladera. Por
suerte, pude subir sin muchos problemas. Ni siquiera miré si estaban subiendo o
no. Eché a correr, calle arriba, buscando un lugar donde esconderme.
8:40
Un día más, bajaba a la cafetería para tomarme mi
desayuno. Hoy estaba la otra camarera para servirme. Intentaba disimular su
cara de sueño con mucho maquillaje y una sonrisa falsa para los clientes.
Mientras estaba tomándome el café, varias
ambulancias y algún coche de policía pasaron por la calle, con las sirenas
puestas. Habría pasado algún accidente o algo. Daba igual.
En la televisión, aun seguían con la noticia del
aeropuerto, que ahora había tomado más importancia porque el Ejército había
aparecido por la zona y la estaban acordonando. La reportera intentaba
conseguir respuestas, pero los soldados, que iban con una especie de máscara
anti-gas, no decían nada de nada.
En ese momento, un hombre entró en el bar, con muy
mala cara. Estaba bastante pálido y parecía tener ciertos cortes por los brazos
y las piernas. Cuando un cliente del bar intentó ayudarle, lo cogió del brazo y
le dio un fuerte mordisco. El cliente empezó a gritar de dolor y el suelo se
llenó de sangre. Los demás nos quedamos paralizados ante lo que ocurría, y más
de uno salió corriendo del bar. El hombre pedía ayuda a gritos, pero nadie
hacia nada.
8:42
Las sirenas me despertaron, y solo había dormido
unas 5 horas. Joder ¿Qué mierda está pasando? Seguía en la cama y escuchaba el
megáfono de la policía dando instrucciones. De pronto, escucho gritos y
disparos. Sonidos de gente corriendo, gente chillando. Más disparos.
Me levanto rápido de la cama y con el corazón
acelerado. Me asomo por la ventana y puedo ver la parte delantera de una
ambulancia. También veo las luces de la policía al otro lado, pero no tengo
visión de los coches.
Veo a unas cuantas personas salir corriendo, y otras
que van andando. Me cago en la puta ¿Qué demonios está pasando?
Me visto rápido y bajo las escaleras del edificio
para saber lo que estaba ocurriendo. Cuando salí a la calle, ya no había nadie.
A mi derecha seguía la ambulancia, con las luces puestas. Pero no veía a ningún
enfermero ni camillero. A la izquierda veo dos coches patrullas de la policía,
cruzados en la calle como si fueran una barricada. Sin embargo, no veo a ningún
agente allí. Hace unos minutos, todo eran tiros y gritos. Ahora era silencio.
Escucho un gemido a mi derecha. Viene de la
ambulancia. Decido acercarme para allá, es posible que algún enfermero me pueda
explicar lo que pasa. Cuando llego, veo a un hombre con uniforme blanco, tirado
en el suelo, y a otro encima de él, mordiendo su cuerpo. Nota mi presencia y
gira su cara hacía mí. Tenía la cara muy pálida y los ojos blancos, sin
pupilas.
08:45
Estaba en mi apartamento y hacía solo una hora que
me había acostado después de estar toda la noche jugando a la Play. No pude
conciliar el sueño debido a que escuchaba muchos gritos en la calle. Es lo que
tiene vivir en un primero, que escuchas todos los ruidos de la calle.
Pero lo de aquella mañana no era normal. No eran
gritos de fiesta o de la gente que andaba por la acera y se saludaban a pleno
pulmón. No, aquellos gritos eran de miedo.
Pude asomarme por la ventana y ver como unas
personas perseguían a otras. Dos individuos acorralaron a una mujer, la tiraron
al suelo y comenzaron a devorarla.
Había visto muchas pelis sobre zombies, y había
jugado a muchos videojuegos sobre zombies, para tener claro que esas personas
eran zombies.
Con una sonrisa en mi rostro, me vestí y me preparé
las cosas para lo que iba a ser un día muy divertido.
Al fin, al fin había llegado algo interesante al
mundo. Estoy impaciente.