jueves, 5 de septiembre de 2013

El comienzo

22 de Octubre

08:50
Había bajado a la cafetería a tomarme un cortado “bendecido”, como todas las mañanas, mientras leía el periódico con tranquilidad.
En uno de los televisores estaba puesto un canal de música, donde ponen videoclips y una especie de ranking de las canciones más votadas. La camarera se quedaba a veces distraída cuando sonaba alguna canción que le era conocida.
A primera hora no tenía nadie en la consulta, así que daba un poco igual si llegaba más temprano o más tarde. Mónica llegaría a su hora, como siempre, y le estaría esperando con una sonrisa.
En otro televisor, estaban puestas las noticias del canal principal. Un cartel de “última hora” pasaba por debajo de la pantalla, informando sobre un suceso en el aeropuerto. 
Me levanté, pagué el café y salí por la puerta en dirección a mi consulta.

10:00
Tumbado en la cama, mirando al techo y dando vueltas. Me había pasado toda la noche jugando a la PS3, pero sigo sin poder dormir.
La habitación/salón/cocina/entrada donde estaba viviendo apenas tenía unos cuantos metros cuadrados. La cocina estaba a un lado, había un sofá, una cama, el televisor y la PS3. El otro cuarto que había en la casa era el baño. Me levanto y enciendo la tele mientras me dirijo al aseo para vaciar la vejiga. El televisor se enciende por defecto en el primer canal, donde estaban dando una noticia de última hora.
Con el sueño que tenía, solo pude llegar a escuchar las palabras aeropuerto, accidente y cerrado. Me importaba bien poco lo que podía pasar ahí afuera. Yo solo quería quedarme en mi casa y ya está.

12:55
Me levanté con una resaca de la hostia, en mi cama, al lado de mi churri. Me di cuenta en ese momento que habían cristales por el suelo, quizás de alguna botella, y que la habitación estaba hecha un desastre… ¿Qué mierda hicimos anoche para dejarlo todo así? Bah, al infierno, ya lo limpiará ella…
Después de ir al cuarto de baño y orinar con escozor, me fui vistiendo para llegar al Pub y limpiar lo que se pudiera. A estas horas tan tempranas no iba a venir ningún cliente, pero tendría que estar todo listo para la noche.
Terminé de vestirme, bajé hasta calle y me subí a mi coche. Encendí la radio, y como no, la emisora que estaba puesta no es la que yo quería. Seguro que esa zorra había vuelto a tocar las sintonías. Estaban dando las noticias en ese momento, algo sobre el aeropuerto o puerto…yo que sé.
Puse una emisora de rock y me fui con el coche unas cuantas manzanas más allá, donde estaba el Pub. Odio ir caminando.

14:05
Había comenzado ya mi turno de trabajo en el bar. Nada más entrar, ya habían bastantes mesas llenas, de gente que había ido allí a comer. Sobretodo trabajadores de una obra cercana, un descampado el cual se iba a convertir en nuevas viviendas. Yo iba bien arreglada, como siempre, con mi nuevo peinado y mis uñas color azul brillante.
Me puse a atender las mesas y a ir sacando la comida de los clientes. En uno de los televisores, estaba puesto el canal de música. ¡Menos mal! Nuria le había tocado turno de mañana, así que lo más seguro es que lo hubiera puesto ella. Me alegro, ya estoy cansada de estar viendo siempre las noticias o el fútbol.
De hecho, en el otro televisor estaban dando ya las noticias, aunque era muy temprano para que empezaran porque hasta las 15:00 no comienzan. Estaban dando una última hora, sobre un accidente en el aeropuerto cercano a la ciudad. Parecía que habían cerrado el aeropuerto por algún motivo.
¡Estupendo! Ahora a ver donde nos vamos mi novio y yo este fin de semana que tengo libre. Teníamos pensado hacer algún viajecito rápido en avión, pero con el aeropuerto cerrado, eso ya no sería posible.
Además, mañana me toca el turno de la mañana, por lo que tendré que madrugar para arreglarme…Que pereza.

21:20
Llegaba ahora a casa tras haber estado tomando algo con Mónica. Ella quería venirse esta noche a mi apartamento, pero le dije que tenía trabajo por adelantar. No me gusta que se acostumbren a que cada vez que quieran echar un polvo, les diga que sí.
Apenas tuve tiempo de cenar algo rápido, poner el televisor y mirarme algunos informes. En la tele hablaban sobre lo que había pasado en el aeropuerto. Estaba ya en todos los canales, y parece que lo habían cerrado pero las autoridades no querían dar ninguna información al respecto.
Con la vista ya cansada, apagué el televisor y me fui a dormir. Mañana iba a ser un día duro.

23 de Octubre

03:20
Rebuscaba entre los contenedores algo que pudiera vender a algún chatarrero o alguna mesa para alguno del arroyo. Pero no encontraba nada de valor. Estaba siendo unos días bastante duros. La Policía estaba ahora más atenta, así que era complicado acercarse a algunos turistas y robarles las carteras. A este paso, me tocaría volver a intentar robar en algunas de las casas de la zona nueva, pese al riesgo que conlleva.
Como no encontraba nada, me retiré ya a dormir un rato, debajo de uno de los puentes que cruzan el rio. Bajaba por la ladera, intentando no tropezarme con alguna piedra porque no había mucha luz que digamos.
El Ayuntamiento quiere ahorrar costes, así que a cierta hora de la noche, las farolas de esta zona se apagan y no se ve nada.
Cuando estaba llegando al puente, vi a una persona agazapada, haciendo un ruido como si estuviera comiendo algo. Es muy frecuente encontrarte a otras personas que quieren dormir o comer debajo del puente. No quería molestarle en su cena de madrugada, así que me fui hacia la otra dirección, a buscar una zona lisa donde poner el saco y dormir unas horas. Pero cuando estaba pasando al lado de esta persona, levantó la cabeza como si acabara de escuchar mi presencia. En una posición más propia de un animal que de una persona, en cuclillas, giró su cabeza hacia mí y vi algo en sus ojos que no era normal. No había ninguna luz en esa zona, ninguna farola ni tampoco es que la Luna brillara con intensidad esa noche. Sin embargo, sus ojos brillaban de una forma fantasmal, con un resplandor blanco que no había visto antes.
Me disculpé por si le había asustado o molestado mi presencia, pero no pareció importarle mucho. Se puso en pie y comenzó a caminar hacia mí, con los brazos extendidos y profiriendo unos gemidos que me ponían los pelos de punta. Cogí una piedra del suelo y le advertí de que no se acercara más si no quería que se la lanzara. Siguió con su avance, sin detenerse, así que no tuve más remedio que lanzarle una piedra. Le golpeó en la cabeza, pero eso no le detuvo. Ni siquiera lo tumbó en el suelo, siguió avanzando.
Yo retrocedía cada vez más, buscando más piedras que lanzarle. Encontré otra, un poco más grande, y se la tiré. Le golpeó en el pecho, pero nada. No se detenía, seguía avanzando. Como si oliera a su presa cada vez más cerca, empezó a andar mucho más deprisa. Salí corriendo para intentar que no me alcanzara. Eché la vista atrás para ver si me perseguía, pero no se puso a correr detrás de mí. Seguía caminando, sin detenerse, pero no echaba a correr.
Cuando miré hacia delante, dos individuos más como aquel estaban enfrente mía. También venían andando, profiriendo gemidos, con aquellos ojos brillando. Miré a mi derecha y subí por la ladera como podía. En esta zona estaba más inclinado, así que tendría que tener cuidado de no resbalarme porque caería justo donde estaban mis perseguidores. Cuando estaba ya casi arriba, podía escucharles debajo de mi, intentando subir la ladera. Por suerte, pude subir sin muchos problemas. Ni siquiera miré si estaban subiendo o no. Eché a correr, calle arriba, buscando un lugar donde esconderme.

8:40
Un día más, bajaba a la cafetería para tomarme mi desayuno. Hoy estaba la otra camarera para servirme. Intentaba disimular su cara de sueño con mucho maquillaje y una sonrisa falsa para los clientes.
Mientras estaba tomándome el café, varias ambulancias y algún coche de policía pasaron por la calle, con las sirenas puestas. Habría pasado algún accidente o algo. Daba igual.
En la televisión, aun seguían con la noticia del aeropuerto, que ahora había tomado más importancia porque el Ejército había aparecido por la zona y la estaban acordonando. La reportera intentaba conseguir respuestas, pero los soldados, que iban con una especie de máscara anti-gas, no decían nada de nada.
En ese momento, un hombre entró en el bar, con muy mala cara. Estaba bastante pálido y parecía tener ciertos cortes por los brazos y las piernas. Cuando un cliente del bar intentó ayudarle, lo cogió del brazo y le dio un fuerte mordisco. El cliente empezó a gritar de dolor y el suelo se llenó de sangre. Los demás nos quedamos paralizados ante lo que ocurría, y más de uno salió corriendo del bar. El hombre pedía ayuda a gritos, pero nadie hacia nada.

8:42
Las sirenas me despertaron, y solo había dormido unas 5 horas. Joder ¿Qué mierda está pasando? Seguía en la cama y escuchaba el megáfono de la policía dando instrucciones. De pronto, escucho gritos y disparos. Sonidos de gente corriendo, gente chillando. Más disparos.
Me levanto rápido de la cama y con el corazón acelerado. Me asomo por la ventana y puedo ver la parte delantera de una ambulancia. También veo las luces de la policía al otro lado, pero no tengo visión de los coches.
Veo a unas cuantas personas salir corriendo, y otras que van andando. Me cago en la puta ¿Qué demonios está pasando?
Me visto rápido y bajo las escaleras del edificio para saber lo que estaba ocurriendo. Cuando salí a la calle, ya no había nadie. A mi derecha seguía la ambulancia, con las luces puestas. Pero no veía a ningún enfermero ni camillero. A la izquierda veo dos coches patrullas de la policía, cruzados en la calle como si fueran una barricada. Sin embargo, no veo a ningún agente allí. Hace unos minutos, todo eran tiros y gritos. Ahora era silencio.
Escucho un gemido a mi derecha. Viene de la ambulancia. Decido acercarme para allá, es posible que algún enfermero me pueda explicar lo que pasa. Cuando llego, veo a un hombre con uniforme blanco, tirado en el suelo, y a otro encima de él, mordiendo su cuerpo. Nota mi presencia y gira su cara hacía mí. Tenía la cara muy pálida y los ojos blancos, sin pupilas.

08:45
Estaba en mi apartamento y hacía solo una hora que me había acostado después de estar toda la noche jugando a la Play. No pude conciliar el sueño debido a que escuchaba muchos gritos en la calle. Es lo que tiene vivir en un primero, que escuchas todos los ruidos de la calle.
Pero lo de aquella mañana no era normal. No eran gritos de fiesta o de la gente que andaba por la acera y se saludaban a pleno pulmón. No, aquellos gritos eran de miedo.
Pude asomarme por la ventana y ver como unas personas perseguían a otras. Dos individuos acorralaron a una mujer, la tiraron al suelo y comenzaron a devorarla.
Había visto muchas pelis sobre zombies, y había jugado a muchos videojuegos sobre zombies, para tener claro que esas personas eran zombies.
Con una sonrisa en mi rostro, me vestí y me preparé las cosas para lo que iba a ser un día muy divertido.


Al fin, al fin había llegado algo interesante al mundo. Estoy impaciente.